GATOS FERALES

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Un gato feral es un gato doméstico que ha nacido o se ha  criado sin el contacto de humanos, o un gato que no ha tenido contacto con humanos en un periodo significativo de tiempo y se ha asilvestrado o perdido socialización. Se distingue de un gato callejero, en que el último  es un gato socializado sin hogar que puede sentirse cómodo viviendo en una casa.

La distinción entre un gato feral y otro se basa en los niveles de socialización, dependencia, respuesta al encierro, y en relación al ser humano, al tipo de interacción, dependencia y miedo. Se estima que un gato feral tratará de evitar al ser humano, y preferirá huir antes que agredir a uno.

Existen algunos comportamientos comúnmente observados entre gatos ferales, aunque existe desacuerdo entre veterinarios, rescatistas e investigadores en la prevalencia de los mismos.

En un ambiente libre, los gatos ferales evitan al ser humano. Ellos no permiten ser manipulados o tocados, y se alejan y huyen de los humanos cuando tienen la posibilidad de hacerlo. Si son capturados, pueden sisear o gruñir.

Ellos permanecen a una distancia prudente de los humanos, y no se aproximan , aunque algunos gatos ferales gradualmente se sienten más cómodos cerca de las personas que los alimentan constantemente, los cuidadores de colonia.

El término feral se refiere a un asunto de comportamiento, no se trata de una condición biológica.

Los gatitos ferales pueden ser capturados y socializados para luego ser puestos en adopción. Se estima que la ventana de socialización es entre las 7 semanas y los 4 meses de edad. A pesar que algunos gatos mayores se pueden socializar, el proceso es largo y difícil, y el gato raramente se torna amistoso y por el contrario permanece siempre temeroso.