Entender que un gato feral pertenece a su entorno, a su territorio. Que muchas veces aquellos gatos no se encuentran en peligro, que son cuidados, alimentados, que alguien o más de alguien velan por ellos, aunque sea a la distancia.

Comprender que un gato feral no debe ser encerrado, que no pertenece en una jaula, ni en un gatil, que no es un gato infeliz ni un gato deprimido. Que si se quiere hacer algo por ellos , se debe considerar invertir en el proceso de TNR, que este acto es el mejor regalo para ese o esos gatos. Que si queremos hacernos cargo podemos convertirnos en cuidadores de una colonia, con todo lo que ello conlleva. Que ayudar a las colonias de gatos ferales significa además respetarlos como lo que son, que no son ni serán mascotas, que debemos ser capaces de comprender esto y actuar acorde. Que si somos capaces de aquello, demostramos que lo hacemos por ellos y no por nosotros mismos.

Conocerlos, respetarlos, protegerlos, no intentar cambiarlos. Amarlos por lo que son o incluso a pesar de ello.